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MANUAL DE PLANTAS ORNAMENTALES

El jardín, universo desmesurado de realidades,
no debe contener más ilusión que la propiciada por la araña
en el cabello lustroso de la reina de corazones.
Un inventario detallado de su entorno debe contener
un palustre, dos tijeras, guantes de goma, aspersores,
semillas varias.
Las hormigas, larvas y visitantes diversos,
serán controlados por colonias de mariquitas, avispas
y mantis religiosas distribuidos estratégicamente a manera
de policía política.
(ver las prácticas de los organismos para la seguridad del Estado
sobre la materia en cuestión)
El rigor de las disciplinas cotidianas en control y limpieza,
nos ofrecen bellos capullos
que pronto adornaran los corpiños de las queridas del régimen.
No desfallecer, nuestro lema.
No existen flores ideales, nuestra certeza.

QUÉ SERÍA DE NOSOTROS
SIN EL TANGO

Nada fácil vivir sin las armas del recuerdo.
Mi presente yace en este segundo.
Hace un par de horas, por ejemplo,
me levanté con el pie izquierdo.
Comienzan los problemas,
como si no tuviera bastante
con el botadero de escombros que hay en la esquina.
Antes, había un árbol.
Uno podía respirar su fotosíntesis.
Lo talaron.
Hace mucha basura, dijo la municipalidad.
El tiempo, una inmensa hojarasca convertida en ceniza.
Solo quedan las notas de un viejo bandoneón
que hablan de una ciudad tal vez soñada.

 

SIN PUNTOS SOBRE LAS ÍES

Dice le vulgo que los poetas viven del aplauso.
Dice la élite (más grotesca que el vulgo),
que los poetas viven del aplauso.
Vulgo y élite coinciden además en sostener
que los poetas son proclives a los halagos
y a los mimos del poder.
Ambos, vulgo y élite, admiran a los poetas
porque los reciben en los cocteles sin invitación previa.
Temen su lengua y sus odios.
Todos creen que la vida de los poetas es regalada
y piensan como Platón que son mentirosos y parásitos.
Los buscan para adularlos,
pero no compran sus libros y se aburren como ostras
en sus recitales.
No perdonan , unos y otros, su desenfado,
sus excesos de alcohol y de lujuria.
Pero abundan en guiños cómplices
y en hipócritas palmaditas en el hombro.
Cuando muere un poeta,
nadie recuerda sus versos,
pero son prolijos los obituarios.
Algún amigo bebe una copa en su nombre,
mientras ignaros y letrados
se regodean en sus cielos de plástico.


UNA TRAMPA, EL TIEMPO

Al final, nunca fuimos a San Marcos.
Tantos planes, que se nublaron igual a este invierno
que hace imposible los caminos.
Pero apareciste en una línea,
Madame,
la escribió Tabucchi,
que encontró la palabra en una vieja carta.
La misma que alguna vez me escribiste
y que no contesté.
Pero las palabras suelen sorprendernos,
viajan por el mar
y en la imaginación de trasnochados poetas,
para que podamos encontrar
a personas que amamos, y que tal vez nos amaron.
Que regresan Madame,
desde un cumulo de nubes,
a los ríos del sueño.

 

VIAJES A LOMO DE CABALLO

Por navidad, Celestino quiso regalarme
un caballo de madera,
pero yo preferí, “El libro de oro de los niños”.
El tío me miró extrañado.
No sabía que habías tallado para mí
un hermoso caballito de madera
con el que recorría las páginas del “Corsario Negro”,
de los “Tigres de Malasia” y las interminables
llanuras del Oeste donde los Pieles Rojas
defendían su territorio cobrando cabelleras.
Años después,
hice participe al tío de estas aventuras.
Puso su mano izquierda en mi cabeza,
mientras murmuraba,
“difícil es el destino de los que sueñan”,
no creo que se equivocara.

 

 

 

 

 

Omar Ortiz Forero
Bogotá 1950


Si bien Omar nació en Bogotá, Colombia, en 1950, desde su infancia se ha relacionado con el Valle del Cauca por su familia paterna oriunda de Tuluá.

Abogado de la Universidad de Santo Tomás, es un decidido gestor cultural y como tal ocupó la Gerencia Cultural del Valle cuando Gustavo Álvarez Gardeazábal fue gobernador de dicho departamento. Edita y dirige desde 1987 la revista de poesía “Luna Nueva” que completa 43 ediciones y 30 años de vida. Ha publicado por lo menos 13 libros de poesía de los cuales destacamos: “Las muchachas del circo”, “Diez regiones”, “Un jardín para Milena”, “El libro de las cosas”, “La luna en el espejo”, “Diario de los seres anónimos”, “Cequiagrande” y la primera edición en España del “Diario de los seres anónimos” que, ampliada y corregida, acaba de ser publicada en la península por la editorial “La Mirada Malva”. Ha compilado los siguientes libros: “El yagé y otros cuentos” de Germán Cardona Cruz, “Luna Nueva, muestra de poesía Latinoamericana actual”, “Luna Nueva, once miradas a la poesía colombiana”, “Vivir la poesía, poetas en la UCEVA” y “Contar en Tuluá, narradores en la UCEVA”.

Ha sido incluido en varias antologías de poesía tanto nacionales como internacionales.

La Universidad de Antioquia le concedió en 1995 el Premio Nacional de Poesía por su poemario “El libro de las cosas” y la Alcaldía de Tuluá lo condecoró en 1997 con la medalla al Merito Cultural “Germán Cardona Cruz”.

Actualmente es profesor de tiempo completo de la Universidad Central del Valle de Tuluá y como tal dirige el Centro Cultural “Gustavo Álvarez Gardeazábal”.