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Contemplas

Contemplas anhelante el sol que declina
-apenas una mancha gris - tras el horizonte
y enciendes los fuegos ceremoniales para implorar su regreso.
hechicera entre tu circulo de piedra
reina de la noche.

Ignoras que somos fuegos fatuos
navegando en veleros de luz por el espacio infinito
Universo en expansión, pólvora cósmica
que se abre camino hacia los confines del tiempo
Fuegos artificiales que iluminan la nada relativa
Apagándose con la velocidad del relámpago.
Un cohete de luces lanzado por algún demiurgo loco
Para celebrar su propia apoteosis
Y cuya espléndida visión inundando el abismo
Hiere la pupila del oficiante un segundo apenas
Mientras tu te imaginas la Historia...

Ginebra Agosto 5/2000

Anhelante../.

Anhelante
Vestida de negro como una majestuosa Furia
exorcisas tus sueños imposibles en el exilio de tu bosque
diosa de la noche
Diana enfebrecida
Persiguiendo por los anchos caminos del universo
tu estrella pálida, tu estrella colapsada

Enciendes el débil fuego de la esperanza
implorando que el sol
vuelva a abrazar con su luz tu arboleda.
No sabes aún que el silencio con su baba sorda lo ha cubierto todo
que las sombras devoran tu bosque
Y que tu corazón anhelante
cuelga ya de la rama del gigantesco roble
ofrecido en sacrificio en aras del amor.

¿Acaso ignoras que tu sol se apagó para siempre
y que la claridad que se filtra por entre las ramas
anuncia la alborada del caos
el último destello de luz que escapa fatigosamente
hacia el confín del universo?

Nada,
nada podrá salvarte de las brumas del tiempo
Ni el dulce láudano ni la semilla
redonda del muérdago, semejante a la luna
que se aferra a las ramas de tu roble sagrado.

Nada podrá librarte del olvido...
Ni el más hábil conjuro
Ni el fulgurante hechizo de tus ojos glaucos
que esculpen con fuego la historia del mundo.
Todo se muere en tu selva
y entre tus manos ávidas de vida
(no lo sabes aún)
cosecharás el viento...

Bogotá, Mayo 14/2000

 

 

 

 

 

Alberto Rahal
Pereira 1941


Estudió Psicología en la Universidad Nacional de Colombia, y obtuvo un D.E.A. en Lingüística Funcional en la Sorbona. Actualmente se dedica a la investigación en Ciencias Sociales y a la docencia. Editor, diagramador e ilustrador de revistas y libros. Ha publicado los libros de cuentos Abrazarás el viento, Carta de las estrellas y Carta de París. Algunos relatos suyos aparecen en revistas y periódicos, así como artículos y ensayos de diversa índole. Actualmente tiene inéditos los libros La Carta de Marsella y las novelas Daniela y Chloe.

Las manos en el viento

Por Jaime Londoño

Habíamos oído de diferentes lenguas y hasta de dialectos, pero no sabíamos que la desesperanza se hallara enmarcada dentro de las costumbres cotidianas con su propia voz, como acontece en Abrazarás el viento, narraciones tejidas por personajes quienes a través del desencanto hallan la forma para comunicar sus anhelos en una voz que corre paralela a los sucesos: “Lengua dentro de la misma lengua", diría Gilles Deleuze. 

Es gracias a la intervención de Alberto Rahal, quien a la manera de un dios terrible y misterioso, juega a crear y a destruir vidas, que nos es fácil ubicarnos en medio del destino, como en la vastedad del océano que nos muta y nos hace lejanos. Así, vemos que cada personaje de Abrazarás el viento enriquece las vidas de los otros personajes. Albur que se diluye por los intersticios del muro de los deseos truncos, por donde sólo puede pasar la luz del osado lector para ver la cadena de desencuentros entramados. Cada pasaje posee un intertexto tan preciso que lo torna en vaso comunicante con otras ficciones distantes en el tiempo y el espacio.

En Abrazarás el Viento, Alberto Rahal no sólo funge de creador, sino que a su vez se torna uno de los personajes, artífice de lo fasto y lo nefasto, quien enmaraña el destino de los seres que tiene bajo sus manos, y que por tal motivo los maneja a su antojo. Libro misterioso que recrea las otras vidas que llevamos dentro, narrativa que desdobla al lector y lo torna otro para que descubra en su Yo cotidiano las cosas simples de la vida que convocan a la catarsis.

En el centro de cada relato, que es el mismo centro líquido con el que se pasa la pastilla para terminar con los embates de la derrota, aparece la burla que nos urde el tiempo. En los encuentros desafortunados, el lector pasa de ser espectador a buzo bajo las aguas donde puede contemplar cómo los personajes son despojados, o como lo diría Gaston Bachelard: “A veces la viscosidad es también el rastro de una fatiga onírica que impide el sueño de avanzar. Vivimos entonces sueños pegajosos en un medio viscoso”.

Es que en Abrazarás el viento, no obstante la desesperanza tenga el rol principal, el agua el agua que se inventa Alberto Rahal lleva a que los destinos se salpiquen de la otredad. Pues no es un líquido cualquiera, es un océano de juego donde las situaciones diversas se entrecruzan y bifurcan. Pero esto no impide que haya unidad, como acontece en la novela. El libro me hace pensar en Borges: “...la literatura es un arte que sabe profetizar aquél tiempo en que habrá enmudecido, y encarnizarse con la propia virtud y enamorarse de la propia desilusión y cortejar su fin”. Es lo que hace Alberto Rahal en éste libro, torna lo invisible en trazos tangibles gracias a la fluidez narrativa y al buen manejo del ambiente. Entonces recuerdo que
Italo Calvino afirmaba en Propuestas para el próximo milenio: “La palabra une la huella visible con la cosa invisible, con la cosa ausente, con la cosa deseada o temida, como un frágil puente improvisado tendido sobre el vacío”

 

Títulos publicados por el autor

Carta de las Estrellas
Alberto Rahal
12*18 - 96 p.
(Cuento)
Agotado
Carta de París
Alberto Rahal
14*21 - 156 p
Crónica de un amor impecable
Abrazarás el viento
Alberto Rahal
14*21 - 80 p
Novela
Esta es la historia del desarraigo... de todos aquellos que han arrancado sus raíces de la tierra. De los que han renunciado a entender. De los que nada creen y no albergan ninguna esperanza porque saben que nada llegará.
Estos fragmentos dibujan el confuso diseño de un amor hecho de retazos de piel y sueños. El bosquejo nebuloso de una situación cuyo transcurrir fue tan rápido que parece más bien un instante de tiempo congelado, una porción de espacio desdibujada en la memoria. Jirones de vida.