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Sed antigua

La noche esculpe al hombre,
y sus dominios van más allá del perfil
veteado por la muerte; poca cosa es la herrumbre
o la muerte ante la noche que invade los salones
de una casa sin puertas.

Por la calle empinada asciende
la sed antigua de la noche
y nadie ha dicho aún qué cosa es el hombre.
El lince está en su cueva, y alma en su cárcel;
porque las brumas del alma son como el puño de niebla
arrojado al rostro del ángel remiso.

Ahí está la planta, o el pequeño animal.
¿Aqué ha venido?
¿Qué busca el pequeño gusano en el estiercol?
¿Quien ha escuchado el pregón
de la flor que resiste sobre el hollín de las tejas?

Hay una mano que abre las puertas de la noche,
otra que desata eslabones; algo nace,
algo muere. Todo es un viaje
y sólo nos es necesaria una canción,
porque la vida es un viaje huyendo.

Esto es sólo un paraje;
de la estación de un tren sin estaciones,
es la espera del paso del tren y su bandera de humo.

Esto es un viaje
en brazos de la noche; la nodriza de la lecha parda.
Esta es la sangre, es la noche,
es la sangre negrea de la noche, es el músculo azul
que se deslie.

Esta es la noche y hay que beber su vino;
olvidar las cenizas y ungir las heridas,
como si pudieras sanarte, como si pudieras cerrar
la herida de la nada.


Canción para Juan Rulfo

Una orfandad primitiva
acuna el silencio de las ruina futuras
en un lugar que se llama tierra
por no tener un nombre todavía;
sus habitantes
llevan en un ojo la luna de la muerte,
en el otro, un sol quemante.

Como en el sueño, la voz
no surge de los labios; son las voces profundas
del silencio.
Silencio es el nombre de este paraje.
Fulano es el nombre de todos, y piedra
o ceniza los nombres que tendríamos en la nada.

Hay una geografía con rasgos de infierno.
Los árboles ausentes se deshojan
en algún recodo de la eternidad
y cubren de hojarasca las calles del siglo.

El viento pasa tapándose los oídos,
sin decir nada. Todo es un rumor, imponente
como la medianoche. Más no todo comienza aquí,
ni termina en esta geografía.

Álvaro Marín

Manizales , Caldas 1958

Peta y ensayista. Se graduó de Zootecnista en la Universidad Nacional de Bogotá. Obtuvo una mención en el concurso convocado por la Casa de Poesía Fernando Mejía Mejía, de Manizales, en 1991.
Ha publicado: Jinete de sombras (1992) y La brújula no quiere marcar más el norte —ensayos— (1996).