Counter Stats
accomodation gold coast
accomodation gold coast Counter

 

Luz en la tarde

Para Álvaro, mi hermano

Por la imagen que para ti no tuve,
por esa manía vieja de querer un tiempo sin olvido,
me siento en esta mesa
e invento atardeceres de violencia
y rumores lejanos de otro día
-mi mamá llamándome a almorzar cuando Matías Sandorf dejaba el
puerto-,
salgo a dar una vuelta de amigos por el parque
y estoy tranquilo con el destino que me ha sido dado.
Miro más allá de la ventana y soy alegre y digno
y estoy pleno de mí mismo
al recordar a Leonardo
pintando cabritos cerca al Arno.


Insomnio diurno

El momento infinito que dura tres minutos
nos deja pasear los pensamientos en alegre cadencia,
esos tardos, calmos pensamientos sin medida.
Vienen los recuerdos a habitarnos desde lejanas torrenteras,
vienen esos cansados, lejanos dueños de sí mismos
a recordarnos quiénes somos.
Habitamos entonces los días del azor,
nos llevamos la mano al pecho,
y el caracol en vela,
el corredor que devuelve el sonido de los propios pasos es, de nuevo,
la celosía para contemplar el cielo de la niñez.


Despedida

Esperaba encontrarte un día, pálida estatua,
Viva, con un relámpago de estío en los cabellos
Fernando Charry Lara

El encuentro no ha sido plaza de luz en los días de mustio algodón
de mis treinta años.
No hubo pájaros que celebraran tu sonrisa
ni un lazo de clemátides que te enlazara el cuello.
No hay luceros brillando en el cielo de abril.
Lejanos jinetes no conocen la espesura de tu dicha.
En la noche hay un acorde que podría ser la felicidad y es sólo un
postergado gesto de los días del sol
y las rotundas negativas.
Recuerdo la ciudad callada, la arena que hace difícil caminar.
Tú eras la rosa, el sol, el lirio y la paloma
y hoy tan sólo un recuerdo turbio de tus manos me deja, atontado,
entrever los tiempos de la parda muerte que tu mirada anunció.


Día soñando con el mar

Saltaba el delfín
era carne fresca fresca
arteria brillando bajo el sol
lengua que espejea en el tiempo
delfín sin prisa
alegre porque sí
y el cielo acompañándolo
alga de almizcle también el tiempo.


Poíemata

Lento engranaje que ruedas sobre las cabezas en un día estrangulado, atuendo pesado, burlón, camino que te llenas de lodo, esperanzas sin sosiego, dicha pequeña bajo el tiempo de los asesinos, comienzo de otro día turbio, con anteojeras. Todo se cansa hoy, se llena de otro tiempo, nos invita a la incansable ronda que es buena en la tarde, junto al recuerdo del amigo.

El camino cubierto por guijarros nos servirá de lecho, y tomaremos agua junto al perro, y nos llenaremos de días sin prisa, nos alegraremos con este tiempo que se deja ir, y nosotros le daremos el empujón final a los que querían quedarse a vivir aquí, los saludaremos desde la floresta, estaremos felices en los días del halcón, nos alegraremos como si fuera a empezar otra vez todo, los paseos bajo el árbol de mango y los corazones abatidos, la espalda reposando en la espadaña del afecto, hoy un susurro en el interior de la cabeza, acento cansino que quiere ser luz en la tarde, esperanza sin lucero, entramado en el cual se vuelve a contar la historia, tomando el traqueteante rumbo que quisimos desde antes de haber pisado el barro tierno y del cual nos habíamos olvidado en este tiempo de veleidosos puñales y pececitos naranja brillando en bolsas en medio de la carrera Séptima, allá por los rumbos de la Jiménez de Quesada, lentos recuerdos que nos acogen, cariñosa esquila, trotador cumplido de otras mañanas sin la prisa turbia del desquite.

 

 

Juan Felipe Robledo
Bogotá 1968

Estudió literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá. Ha sido profesor en la Escuela de Restauración de Colcultura, el Centro Cultural Andrés Holguín "El Arké" y en la Universidad Javeriana. Ganó el premio internacional de poesía "Jaime Sabines" en México en 1999 por el libro de poemas "De mañana". Ganador del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura, 2001.