Counter Stats
accomodation gold coast
accomodation gold coast Counter

 

 

 

Receta

Cuando la noche
cuando la herida se levanta a la altura precisa del silencio
y gotea un pajarito muerto
y otro
y otro
cuando ya no se sabe o se ha olvidado
el sabor de la luna y de otras frutas
Entonces uno puede decir:
abran la puerta abran la puerta
déjenme entrar
que está lloviendo.


Un signo

Camino por el campo de batalla
buscando entre los escombros un indicio de vida
una palabra extraviada en el aire
un eco
el zumbido de una mosca...

Tal un animal hambriento
escarbo la tierra ansiosamente
en pos de un trozo de vida que llevarme a la boca
de un signo que saborear acuclillado entre las piedras.


La piedra anhela


I

La piedra anhela, fría, sin inmutarse
anhela:
un hoyuelo por el que pudiese salir
toda la pus vegetal que lleva dentro;
una palabra creciendo a su lado
como un arbusto negro,
estéril pequeño aún para darle sombra
al más infeliz animal que pasase por el lugar
grave de muerte o de silencio;
un caballo que con su casco herrado
la quebrase en dos mitades
y así su corazón pudiese
recibir la luz sobre los párpados

II

Allí sentada
habrá visto pasar hombres desnudos
hablando como locos con sus sombras o con mujeres muertas
o fantasmas
Allí en silencio
habrá también sostenido el peso de algún cuerpo cansado
herido quizás por la llovizna
y de seguro
habrá sacado a relucir pujando
todo el calor que le dejase el sol de la mañana

La piedra habla
basta que alguien esté lo suficientemente solo y caído y cansado
o a punto de saltar desde una arista del tiempo
para que una piedra abra la boca
o roce con ternura
esa cabeza.

La piedra anhela levantarse
cantar alzar el vuelo como un verso...


Morir cantando no le va mal a nadie

No hay día propicio
no hay lugar bajo el cual derrumbarse un momento sin ser visto
No sobrevive la palabra no hay nadie que te escuche
pendes de un hilo
estás a punto de caer
grita has ruido con tu instrumento sordo
apunta a despertar a los perros de presa
un poco de ruido antes de irse definitivamente al fondo no le va mal a nadie
a nadie
a nadie


Panorama

El hambre se desdobla, se agiganta
y cruza como un látigo los rostros
y abre heridas que arden como estrellas
como soles de arsénico:

Iglesias derruidas,
credos cojos,
llagas anaranjadas lamiendo las ventanas y las puertas,
cuartos inexpugnables habitados por sombras o fantasmas,
corredores oscuros por los que deambulan
dulces vírgenes niñas con el rostro encendido de vergüenza o espanto...

Ideas boca abajo, trapos sucios,
ratas entredormidas,
surtidores de sangre acuclillados
entre el verde podrido de los patios,
entre juguetes rotos,
entre hongos venenosos como lágrimas...

Al fondo, al fondo
donde la luz que todos saben Crece
Una muchacha se desnuda y canta
sus flancos como lunas hacen música
su voz llena la noche de luciérnagas


En la taberna

Este barco cabecea entre las sombras
temblorosos
los marineros
se aplican en izar sus corazones
en el palo mayor de una botella
Bajo el puente de mando
los pasajeros se persignan
o intentan dar valor con un abrazo a sus mujeres

En medio de la embarcación
los que han querido desplazarse de la proa a la popa
tratan de sostenerse unos a otros...
Entonces
la orquesta entera se levanta
y con una descarga musical
les recoge
virtuosa
ya justo al borde del abismo

Alguien
en un rincón
reza por todos
para que no naufraguemos en la noche


Canción del taernero


La única esperanza es el próximo trago
Mailcolm Lowry

I


Afuera está la Noche:
su grito
besa el alma de los que han venido hoy
a acuclillarse junto al fuego que yo enciendo
al destapar cada botella

II

Los gemidos de estos hombres
revolotean como pájaros ciegos
entre el humo de los cigarrillos
mientras las inconstantes ascuas del amor
titilan por momentos sobre un rostro

Atenazados por el miedo
mordidos quizás por la derrota
los parroquianos reciben sin saberlo
la pálida caricia de sus muertos

Iluminada por el fulgurar de los recuerdos
una anciana enjuga la frente al que delira
mas sólo él la ve
sólo él escucha su llanto cuando le dice adiós
y regresa a su casa
a su patio de sábanas blancas

II

Afuera está la noche
Aquí el que desvaría
el que canta
el que sueña acodado a una mesa...

Fuera la oscuridad
afuera el desamparo

En tanto aquí
sin pausa
velando sobre los ásperos manteles
el alcohol escribe su poema:

El día más soleado
el mejor de los días

 


Planta de apartamento

Un poco de verde nunca está de más
dijeron mis amigos
y te dejaron en una esquina de la sala
(donde le da bien el sol
aseguraron)
marchándose como habían venido
sin avisar
sin dar explicaciones...

Quedaste allí
embarazada
incómoda
sin tan siquiera poder preguntar por mi nombre
para entrar en confianza
para entrar en calor...

Al rato te olvidé
como se olvida todo en esta vida
y pasaron así los días
y los días tu recibiendo el sol en la ventana
y yo
la sola sombra del silencio
la pena capital de no recordar nada luminoso
sentado en una silla
justo como una planta que alguien hubiese dejado abandonada
en un apartamento...



Anfitrión


No puedo huir de mis amigos
a toda hora entran en mi casa
y no hay rincón en ella
del que no puede aparecer alguno
de improviso

Beben de mi licor,
ríen a carcajadas
critican
sin miramiento alguno
el menor de mis gestos
mi forma de vestir
de llevarme la comida a la boca

Conocen
como el Que Más
los agujeros de mis calcetines
los agujeros de mis frases
los agujeros de mi corazón
Mis amigos auscultan con minucia mis papeles
leen los borradores de mi vida
saben lo que olvido
lo que quiero olvidar
mis pequeñas miserias

Y
sin embargo
¿A dónde diablos más podríamos acudir a estas horas del mundo
si no es a casa del amigo?
me repito con la cabeza entre las manos
mientras escucho llamar con insistencia a mi puerta...

Quiero guardar silencio
como si no hubiese nadie aquí
pero alguien se levanta detrás mío
a dar la bienvenida a los que llegan
todos queriendo hablar
todos hablando
todos
con ganas de cantar...

........ Y ésta es su voz


 

 

Rafael Del Castillo Matamoros
Tunja 1962

Estudió español y literatura. Fundador y director de la revista de poesía Ulrika. Dirige uno de los talleres poéticos de la casa silva, en los cuales promueve la producción poética, e incita a sus participantes a publicar sus trabajos, como la antología realizada bajo su auspicio durante el transcurso del taller del 2001. Cofundador y coordinador del Encuentro de Poetas Hispanoamericanos que se celebra anualmente en Bogotá y en otras ciudades del país. Primer premio en el concurso universitario de poesía "Pablo Neruda" en 1982. Beca de Creación de Colcultura en 1992 para su obra"A la intemperie y otras maneras del camino. Además ha publicado:
El ojo del silencio
(1985); Canción desnuda (1985); Entre la oscuridad y la palabra (1992); Animal de baldío (1998); Pirómana (2001) y Palabras escuchadas en un café de barrio (2006). También publicó Rostros de la palabra -antología de la poesía colombiana actual- en 1990.

http://www.poesiabogota.org