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Poema de invierno

Llovió toda mi infancia.
Las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio
el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al cifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua
colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos
con sólo ponérmelos.
Un día salió el sol.
Ya mi padre había muerto


Poesía

Tocan a la puerta,
es de noche,
y la casa más cerca
está en la infancia.
Encendida la vela,
bajo las escaleras
mientras siguen los golpes
en la puerta.
La casa de la infancia está encendida.
Sólo se oye el tas tas de las estrellas.
Abro la puerta y con el viento
entra la infancia recobrada.


La lectura en tinieblas


Mi padre no me dejaba leer la Biblia
ni el Manifiesto Comunista
para que no gastara la poca luz
que podía pagar para la casa.
Me quitaba el bombillo y dormía con él bajo la almohada
remordiéndole la conciencia
pero al pie de la cama de mi cuarto también roncaba la nevera
e instalado a los pies de mi cama con la nevera abierta
leía de la media noche a los gallos
de la crucifixión de San Pedro cabeza abajo,
de la lapidación de Pablo en Listra
y de la pasada por la espada de Santiago en los Hechos de los Apóstoles,
de las tribulaciones de Panait Istrati,
las duras prisiones de Nazim Himet
y las torturas de Julius Fucik en su reportaje al pie del patíbulo,
hasta que se me helaban los huesos


Acoso sexual

1
Cuando ella habla dormida
me tapo los oídos
para que no despierte
mis sospechas

2
El sexo
es el camino
más corto
de un corazón
a otro

3
El amor
es eterno
mientras dura

4
Se escriben muy bellos versos
sobre el amor
a veces más bellos
que el amor mismo

5
Sería monógamo
de mil amores


Peste de tretas

Fuimos más lejos de donde nos dijeron que el perro estaba peligroso
Y comimos el pan del perro en la casa del perro
Pobre perro había muerto de rabia

Entrenados para morder
Invadimos universos vecinos saltando la valla
Nos tomamos el aura de la comarca pelando los dientes

Embriagados del poder ponzoñoso de nuestra ira
Despreciábamos pantorrillas ofrecidas de motu propio
siendo nuestra delicia los talones de los huyentes

Nuestras víctimas terminaron aliadas con el antídoto
Oraciones cerradas como burlas labiodentales
panacea memorable que nos dejó las fauces selladas

Vida vuelve a tu casa

La manzana es la víbora

y haznos indignos del infierno


Enemigo

Me senté a la orilla del río
y no ví pasar flotando
el cadáver de mi enemigo

Me senté a la orilla del camino
y no vi pasar el entierro de mi enemigo

¿Qué se habrá hecho mi enemigo?

¿A la orilla de qué río o de qué camino
se habrá sentado mi enemigo?
Jotamario Arbeláez
Cali 1940


Estudió secundaria en Santa Librada, esta institución le otorgó en 1997 el cartón de bachiller "honoris causa". Ingresó al Nadaísmo en 1959. Se ha desempeñado como publicista, Director de cultura del Departamento de Cundinamarca, Ha sido columnista de El Tiempo y catedrático en la Universidad Javeriana de Bogotá. Libros: El profeta en su casa (1966), en 1980 ganó el premio nacional de poesía de la editorial Oveja Negra y la revista Golpe de Dados con su libro Mi reino por este mundo (1980). En 1995 obtuvo el premio nacional de poesía Colcultura con el libro La casa de memoria. En 1996 recibió la Orden del Congreso de Colombia y Homenaje por el V Encuentro de Escritores Hispanoamericanos. Sus poemas han sido traducidos al inglés y francés.